Ejemplos de buenas prácticas de compostaje y recogida selectiva de residuos.

La Unión Europea edita este texto que recopila las experiencias positivas de compostaje en sus estados miembros.

Aquí os dejamos su prólogo y un enlace de descarga.

 

“Es un verdadero placer para mí redactar el prólogo de esta recopilación de experiencias positivas en el ámbito de la gestión de los residuos biodegradables, publicada por la Dirección General de Medio Ambiente.

Esta recopilación está dirigida a personas encargadas, dentro de las administracioneslocales, de la gestión de residuos, o a miembros integrantes de ONG, o simplementea aquéllos interesados en mejorar la forma en que se gestionan los residuos en
nuestra sociedad.

Cada año se generan más y más residuos en la Unión Europea. El volumen que alcanzan constituye uno de los parámetros por los que se mide el grado de sostenibilidad de nuestra forma de vida. Es necesario hacer un mayor esfuerzo por minimizar la cantidad de residuos producidos y maximizar la cantidad de residuos reciclados. Este manual muestra cómo las administraciones locales pueden situarse a la vanguardia de la gestión de los residuos y ayudarnos a conseguir entre todos una mayor calidad medioambiental.

El hecho de comer, de cortar el césped o de podar los árboles genera residuos. Pero estos residuos son de un tipo especial, porque pueden transformarse en un producto de gran utilidad: el compost, capaz de aumentar la calidad de nuestros suelos, especialmente de aquellos que han perdido fertilidad debido a los sistemas de agricultura intensiva.

El compost es una materia inodora, estable y parecida al humus, rico en sustancias biodegradables, en proteínas e hidratos de carbono, que resulta del proceso de compostaje de residuos biodegradables. Esta «magia» capaz de transformar unos restos putrescibles, húmedos y malolientes en un material orgánico que huele a mantillo o a tierra recién removida es obra de la naturaleza, a través de bacterias, hongos y gusanos. Las técnicas humanas simplemente imitan o aceleran lo que la naturaleza viene haciendo desde siempre ante nuestros ojos.

Los ejemplos de experiencias positivas descritos en esta recopilación demuestran que no es necesario realizar grandes inversiones, ni contar con grandes instalaciones industriales para producir compost. Todo el mundo lo puede hacer en su jardín.

Quisiera subrayar que, para producir un compost de buena calidad, es necesario recoger, de forma segregada, los residuos biodegradables. Si queremos mejorar el estado de nuestro entorno, todos tendremos que aportar nuestro granito de arena. Los consumidores tendrán que hacer el esfuerzo de separar ellos mismos los residuos. Las administraciones locales deberán organizar un sistema eficaz de recogida con el fin de minimizar los costes. Los operadores económicos tendrán que modificar la gestión de los residuos biodegradables. Finalmente, los Gobiernos
nacionales y la Comisión tendrán que concebir la mejor forma de que el compost así producido contribuya a mejorar la
calidad del suelo.

Espero que, con la buena voluntad de todos los implicados, el presente manual sirva para generar nuevas ideas, abrir nuevos caminos y lograr, en el alba del siglo XXI, un mayor conocimiento acerca de la recogida selectiva y del compostaje de residuos en la Comunidad”.

Margot Wallström
Comisaria de Medio Ambiente

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Ruleta de reciclaje