Reciclar Bombillas y Fluorescentes, ¿para qué?

BOMBILLAS Y APARATOS DE ALUMBRADO

Existen distintos tipos de aparatos de alumbrado para consumo doméstico que son:

  • Lámparas fluorescentes (o de bajo consumo).
  • Tubos fluorescentes (de bajo consumo).
  • Bombillas halógenas.
  • Bombillas incandescentes (convencionales).
  • Bombillas incandescentes reflectoras.

Lámparas y tubos fluorescentes de bajo consumo:

Lámparas y tubos fluorescentes

Las lámparas fluorescentes (o de bajo consumo) son dispositivos de descarga eléctrica que se emplean en iluminación. Este tipo de iluminación utiliza vapor de mercurio a baja presión dentro del tubo. El contenido de mercurio en las lámparas fluorescentes es aproximadamente de 0,3 miligramos y, aunque cada vez es menor, se hace todavía imprescindible para lograr la suficiente luminiscencia y conductividad dentro de la lámpara para su correcto funcionamiento. Estas lámparas fluorescentes provocan rayos ultravioletas perjudiciales para nuestro organismo por lo que hay que revestirlas de una pintura protectora y así evitar los posibles daños al ser humano.

Ventajas de las bombillas de bajo consumo

 Se adaptan a todas los apliques, plafones y tipos de lámparas. Proporcionan un ahorro de energía de 1 a 5, es decir que cada vatio de una luz fluorescente equivale a una lámpara incandescente de 5 vatios. Es conveniente usar este tipo de lámparas en lugares dónde la lámpara vaya a estar mucho tiempo encendida (como la cocina o el comedor) ya que consumen más cuando se encienden, y generalmente también se estropean mas cuando se enciende y se apagan. Aunque haya modelos que nos aseguren que se puede apagar y encender continuamente.

Bombillas incandescentes (convencionales).

Las bombillas incandescentes son las más utilizadas en los hogares, aunque cada vez compramos más bombillas fluorescentes, que consumen muy poca energía, con el consiguiente ahorro que esto supone. 

La luz que emiten las bombillas incandescentes es ligeramente amarillenta y cálida, y poseen una resistencia que se ilumina al calentarse

Están compuestas por un casquete de latón o aluminio, una ampolla de vidrio, al vacío o rellena de una mezcla de gases inertes, en cuyo interior se encuentra el filamento comentado que se pone incandescente en cuanto pasa a través de él la corriente eléctrica iluminando la estancia. La duración de este tipo de bombillas está limitada por el filamento, que se va evaporando por el uso y que finalmente se rompe obligando a cambiar de bombilla. No obstante, suelen ser bastante duraderas ya que alcanzan entre 1.000 y 1.200 horas de uso. Estas bombillas son muy poco eficientes , ya que el 90% de la energía la transforman en calor y sólo el 10%, en luz.

Las bombillas halógenas

La bombillas halógenas son más duraderas que el resto de las bombillas, gracias a un tratamiento químico al que son sometidas , el tipo de luz que emiten permite ver los tonos reales de los objetos. La atmósfera interior de la ampolla contiene una mezcla de gases inertes que no reaccionan con el filamento, como el argón y el nitrógeno; pero en estas lámparas se agrega una determinada cantidad de elementos halógenos, como iodo o bromo, que se van combinando con el tungsteno que se evapora, para luego restituirlo al filamento. Las bombillas halógenas proporcionan pues más luz, y más blanca, que las incandescentes con el mismo consumo.

Separar, ¿para qué?
Trazabilidad de Lámparas y tubos fluorescentes

Una carateristica de las bombillas es su fragilidad: están hechas con vidrio de pocos milímetros de espesor, por lo tanto se trata de un producto extremadamente frágil, si lo separamos correctamente y depositamos en su contenedor correspondiente evitaremos su rotura y los perjuicios que para el medio ambiente supone.

Al separar las lámparas y prepararlas para su reciclaje estamos asegurando que este residuo no acabe en los vertederos con el consiguiente peligro para el medio ambiente que esto supone.

Las bombillas y fluorescentes son productos de consumo disperso, es decir en nuestros hogares no se producen residuos de este tipo muy a menudo por lo que separarlos y depositarlos en el contenedor correspondiente es más fácil si disponemos de un contenedor cercano.

Los Sistemas Integrados de Gestión responsables de este residuos han distribuido gran cantidad de este tipo de contenedores entre los comercios que venden bombillas y fluorescentes para facilitar la labor de separación del ciudadano. Pincha aquí si quieres saber dónde está el punto de recogida más cercano: http://www.recogidasambilamp.com/index.php

Los residuos de las lámparas suponen el 80% en la cantidad de residuos RAEE.

Si separamos para reciclar protegemos el medio ambiente:

  • El reciclaje de las lámparas no supone ningún riesgo para el medio ambiente o la salud si se hace correctamente ya que los materiales de las lámparas se encuentran dentro de un sistema cerrado. Dichos materiales entran en contacto con el medio ambiente solamente en caso de rotura o destrucción. El principal riesgo corresponde a la liberación del mercurio.
  • El mercurio es una sustancia natural y un contaminante proveniente de diversas actividades industriales. Si el proceso del reciclado no se hace correctamente puede liberarse al medio ambiente y permanecer por mucho tiempo en la atmósfera antes de depositarse. El mercurio ocasiona una amplia gama de efectos sistémicos en humanos (riñones, hígado, estómago, intestinos, pulmones y una especial sensibilidad del sistema nervioso), aunque varían con la forma química. Los microorganismos convierten el mercurio inorgánico en metilmercurio, una forma química muy tóxica, persistente y bioacumulable y que además se absorbe fácilmente en el tracto gastrointestinal humano.

Pero insistimos, una adecuada separación de estos residuos con su correcto proceso de reciclado evita por completo la posible contaminación medioambiental

¿Como se reciclan las bombillas de bajo consumo?

Primero se separan sus componentes:

Bajo una circulación de aire que mantiene la presión negativa, el globo externo del cristal se separa del vástago de la base y del metal de la lámpara que contiene el tubo interno del arco (que contiene el mercurio). Las partes que no contienen mercurio son separadas, clasificadas por tipo de material, testeadas en cuanto a su contenido de mercurio y enviadas a reciclaje.

Separación del mercurio en una unidad térmica: El tubo interior se coloca en un horno donde es llevado a altas temperaturas, lo que ocasiona la vaporización del mercurio adherido al vidrio. El mercurio es enfriado y recogido para su procesamiento.

El vidrio recuperado es enfriado, analizado y enviado a reciclaje. Se hacen con regularidad test en un laboratorio acreditado para saber las concentraciones de mercurio en el vidrio, y también para satisfacer los requisitos de la empresa receptora de este subproducto. La concentración media de mercurio en el vidrio no excede los 1 mg/kg. El vidrio con estas características puede ser reciclado, por ejemplo, para la fabricación de productos para aplicación no alimentaría.

El aluminio y las piezas de latón son enviados como chatarra para reciclaje si  la concentración media de mercurio en estos materiales no supera el límite de 20 mg/kg. Si la proporción de mercurio en los metales pasa los 20 ppm, se tendrá que introducir el material en la destiladora para que se recupere el mercurio presente.

En el proceso de destilación: El mercurio crudo que se ha recuperado del proceso térmico es sometido a una destilación triple para quitarle impurezas, lo cual permite calificar al mercurio obtenido luego del proceso, como técnicamente puro.El tratamiento de las lámparas está diseñado, para la captación y control de los contaminantes y para la máxima valorización de los materiales que las componen.

El porcentaje de valorización de materiales de las bombillas de bajo consumo es del 94% en peso de la cantidad total de lámparas tratada.

El  porcentaje de valorización de los materiales aumenta al 97,5% en el caso de las lámparas fluorescentes de tubo recto.

¿Que productos se obtienen del proceso de reciclaje de bombillas de bajo consumo?

Mercurio puro

Polvo luminiscente exento de mercurio ya destilado,

Vidrio

Metal

Estos materiales vuelven al mercado como materias primas para la realización de otros productos

El residuo obtenido de la destilación es considerado residuo peligroso si se superan los límites de concentración de mercurio o plomo en el test de lixiviación. En ese caso se debe disponer en relleno de seguridad.

El único componente de la bombilla que no es reciclado son las pequeñas partículas del aislamiento de baquelita que forman las extremidades de la bombilla.

COSAS FÁCILES DE HACER

Podemos cooperar separando absolutamente todas nuestras bombillas y tubos fluorescentes y colocándolas posteriormente en los contenedores correspondientes para que puedan pasar, más tarde, a la segunda etapa en la que son tratadas para su reciclaje. Así colaboramos para hacer muchísimo más fácil su clasificación, que se realiza de modo manual.

Una buena acción que no cuesta casi nada, pero que puede hacer mucho bien para cuidar nuestro medio ambiente.

Ruleta de reciclaje