Compostar, ¿para qué?

La naturaleza organiza su propio ciclo de vida reciclando la materia orgánica, a través de los organismos descomponedores que transforman los restos vegetales y animales acumulados en el suelo en humus. A través de este proceso se crea una capa fértil de tierra de la que las plantas absorberán los nutrientes necesarios para su desarrollo. Los desperdicios orgánicos por tanto no se tienen que considerar como un residuo inútil, sino como un recurso valioso.

Cada uno de nosotros genera una media de 1, 5 Kg de residuos cada día, de los cuales, entre un 35 y un 45 % son residuos orgánicos que se pueden reciclar a través de el compostaje.

 

 ¿Qué es el compostaje?

El compostaje es un proceso natural por el cual se somete a la materia orgánica (ramas, hojas, restos de comida…) a una transformación biológica por la que se obtiene compost.

Esta transformación consiste en la descomposición natural de los restos orgánicos realizada por microorganismos (bacterias, hongos…) y por pequeños organismos (como lombrices y escarabajos) en condiciones aerobias, es decir en presencia de oxigeno, lo que implica que en el compostaje no hay putrefacción y, por tanto, no se generan malos olores.

A través del compostaje se cierra el ciclo de la materia orgánica, obteniendo un producto, el compost, con propiedades como fertilizante y regenerador de suelos, que puede ser usado tanto en agricultura como en jardinería.

La transformación de materia orgánica a compost se puede llevar a cabo mediante un compostador, sin apenas coste de mantenimiento y permitiendo la reducción de los restos orgánicos domésticos en un 80%, es decir, por cada 100 kg de materia orgánica introducida en el compostador se obtienen entre 20 y 25 kg de compost.

 

 ¿Qué es el autocompostaje?

El autocompostaje es el aprovechamiento en el propio hogar de los restos de cocina y jardín que una familia genera, con el fin de obtener un producto que dicha familia podrá usar cómo abono natural.

 

 ¿Por qué compostar?

A través del compostaje doméstico conseguimos una reducción en origen de los residuos urbanos, minimizando los problemas ambientales ocasionados por el transporte de los mismos y por su tratamiento en vertederos (contaminación de aire y suelos, malos olores, ocupación del territorio…)

Además a la vez que realizamos un tratamiento natural de nuestros residuos orgánicos, fabricamos un producto que podemos utilizar como abono en nuestro jardín o huerto. El compost es un material que mejora la estructura del suelo, la capacidad de retención de agua, la ventilación y previene los efectos de las heladas. Además, aumentamos la cantidad de materia orgánica del suelo y la disponibilidad de nutrientes asimilables para las plantas.

Porque reducimos la cantidad de basura que acaba en vertedero o incineradora.

Porque cerramos el ciclo de la materia orgánica.

Porque obtenemos un abono de elevada calidad para nuestras plantas, sin ningún tipo de producto químico.

Porque devolvemos al suelo materia orgánica, enriqueciéndolo de esta manera.

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¿Qué se necesita para compostar?

A nivel doméstico la mejor opción para transformar los residuos orgánicos en compost, es la utilización de un compostador. Se trata de un recipiente o depósito con las características adecuadas para realizar la práctica del compostaje.

El compostador, siempre que cumpla con una serie de requisitos mínimos, nos permitirá controlar las condiciones ambientales a lo largo del proceso (principalmente temperatura y humedad), apenas requerirá mantenimiento alguno, no generará malos olores, permitirá realizar el compostaje en un espacio limitado, y no afectará a la estética del entorno. A lo cual hay que añadir que se trata de una herramienta fácil de instalar y que nos permitirá la extracción del compost de forma sencilla tras una media de entre 5 y 6 meses de maduración en el interior del compostador.

Además del compostador necesitaremos: un aireador, para remover el compost, unas tijeras de podar para cortar las ramas pequeñas y una pala para extraer el compost maduro. También podrían ser útiles: una criba para separar el compost de los restos más gruesos y una trituradora para desmenuzar las ramas más gruesas.

 

 ¿Qué debemos tener en cuenta antes de comenzar el autocompostaje?

Antes de iniciar el compostaje es importante tener en cuenta determinados aspectos.

Este tipo de prácticas han de ser desarrolladas en viviendas unifamiliares, con huerta o jardín junto a la vivienda y, siempre tratándose del lugar de residencia habitual, ya que el compostador deberá ser alimentado periódicamente con los residuos generados tanto en el hogar como en el huerto o jardín y requerirá una serie de tareas de mantenimiento con cierta periodicidad.

A la hora de ubicar el compostador, deberemos tener en cuenta que:

 Éste siempre debe estar en contacto directo con la tierra, para que los organismos aparezcan espontáneamente en su interior y exista un control natural de la humedad.

Se debe ubicar a la sombra. Es aconsejable que el compostador no reciba demasiada insolación para contribuir a que mantenga una temperatura constate y evitar tener que añadir agua mediante riego.

Se considera conveniente que exista a su alrededor espacio para maniobrar, ya que se precisa de un lugar donde separar el compost maduro de los restos más frescos (se aconseja disponer de un espacio entre 50 cm y 1 m por los lados).

Tras seleccionar la ubicación del compostador habrá que verificar que se encuentra en posición horizontal y evitar que el material se mezcle con la tierra.

Además de lo expuesto hay que tener en cuenta que el usuario debe haber recibido la formación adecuada para hacer un uso adecuado del compostador y poder resolver los problemas que puedan surgir durante el proceso.

 

 ¿Qué materiales se pueden compostar?

Para obtener un buen compost hay que utilizar gran variedad de residuos, cuanto más triturados mejor.

Entre los materiales que SÍ se pueden compostar hemos de distinguir:

 

  • Otros residuos verdes de jardín.
  • Residuos verdes (con una mayor velocidad de descomposición)
  • Hojas frescas.
  • Restos de césped.
  • Posos de café e infusiones.
  • Restos de la cosecha de la huerta.
  • Estiércol de animales.
  • Restos de frutas y verduras, crudas o asadas (nunca fritas).
  • Residuos secos (descomposición más lenta).
  • Podas.
  • Paja.
  • Serrín.
  • Papel y cartón no tratados.
  • Hojas secas.
  • Ceniza de madera no tratada.
  • Cáscaras de huevo machacadas.
  • Pelo y cabello.
  • Flores y plantas viejas.

 

Atención con:

  • Las pieles de los cítricos (proceso de descomposición muy lento, lo que puede originar su acumulación en el compostador).
  • Los tomates (ya que sus semillas pueden perdurar en el compost y germinar en lugares no deseados).
  • Las cáscaras de frutos secos (es mejor quemarlos en la chimenea o barbacoa).
  • Huesos de fruta (tardan mucho en descomponerse).
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Los materiales que NO se pueden aportar son: 
  • Cenizas de carbón.
  • Heces de perros y gatos.
  • Pañales.
  • Filtros de cigarrillos.
  • Restos de aspiradora.
  • Tejidos sintéticos.
  • Residuos especiales.
  • Cualquier residuo que no sea orgánico y biodegradable.

 

Mejor evitar:

  • Carne y pescado.
  • Productos derivados de la leche.
  • Grasas.

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Comenzamos a compostar…

Para que el proceso de compostaje sea exitoso y podamos obtener un compost de calidad, minimizando el tiempo empleado para ello, es conveniente realizar una mezcla muy variada de materiales, lo más triturados posible.

Los materiales que añadiremos al compostador, tal y como indicábamos anteriormente, se dividen fundamentalmente en dos tipos: residuos verdes y residuos secos.

El material verde aporta humedad al proceso mientras que el marrón impide que la mezcla se apelmace permitiendo la circulación del aire en el interior del compostador. La relación entre el material húmedo y el material seco debe ser 2:1, para conseguir así mantener la humedad durante el proceso, aunque esto no se puede medir de manera estricta. Para controlar la humedad tendremos que observar que el material tiene aspecto húmedo, pero no desprende líquido.

Si se depositan pequeñas cantidades de material húmedo habrá que aportar material seco para equilibrar la humedad del compostador. Una vez iniciado el proceso de compostaje, en caso de introducir restos de comida será especialmente importante cubrirlos con material ya en descomposición y hojas, para evitar la proliferación de mosquitas de la fruta, que aunque no supongan peligro alguno para la salud, pueden resultar molestas.

Es importante subrayar que para obtener un buen compost no se deben hacer capas de materiales frescos o capas de materiales secos, sino que es preciso mezclar bien los distintos materiales.

La mezcla se debe realizar una o dos veces por semana, por las siguientes razones:

  • La humedad se distribuye homogéneamente por todo el material.
  • El material se oxigena.
  • Se favorece la redistribución de los distintos tipos de materiales.

 

 Continuamos el proceso de compostaje

Una vez introducido el material, no son muchos los cuidados necesarios del proceso de compostaje. A partir del momento en que depositemos restos orgánicos en el compostador es importante mantener siempre la tapa del mismo cerrada.

Los distintos residuos orgánicos del hogar, tanto húmedos como secos, se irán depositando en el compostador según se vayan generando, teniendo en cuenta que debemos mantener siempre el equilibrio en entre ambos tipos de restos.

En el caso de los restos secos, podemos almacenarlos e incorporarlos a la mezcla cuando se precisen elementos que aporten estructura, ya que se pueden conservar sin problemas fuera del compostador.

Si después de realizar la mezcla se observa que el conjunto está seco, se puede añadir una pizca de agua al compostador para humedecerlo, siempre con mucha precaución y volteando la mezcla simultáneamente, ya que un exceso de humedad podría generar malos olores por falta de oxígeno. Si por el contrario, se observa que está excesivamente húmedo, añadiremos material seco.

Una vez depositados los materiales mezclados adecuadamente en el compostador, comienza el proceso de compostaje. En dicho proceso se distinguen tres etapas:

Etapa de preparación, que dura unos cuatro días, tiempo necesario para que los microorganismos descomponedores se aclimaten y ascienda la temperatura de la mezcla a 50ºC.

Etapa caliente, que dura uno o dos meses. La temperatura asciende a los 70 – 75 ºC y aparecen microorganismos termófilos. En esta etapa se higieniza la mezcla, ya que mueren los gérmenes patógenos, los protozoos y las semillas presentes en los residuos.

Etapa de maduración, la temperatura desciende, el ph se acerca a la neutralidad y la descomposición es más lenta. Quedan restos de materiales con celulosa y lignina que necesitan más tiempo para descomponerse. En esta fase intervienen animales como la cochinilla, lombrices, etc, que estabilizan el compost.

 

 ¿Cómo saber si el compost ya ha madurado?

  • La mezcla debe tener un color negro o marrón oscuro, con olor a tierra vegetal, que mancha muy poco las manos porque es muy húmeda.
  • No se reconoce lo que se había depositado en el compostador, excepto piñas, ramas y huesos de fruta que se separarán con la criba.
  • La temperatura será la del ambiente a causa de la falta de actividad de microoganismos.

 

 Extracción del compost

Al cabo de 5 ó 6 meses obtendremos cierta cantidad de compost maduro en la parte inferior del compostador. Si no se precisa de su uso inmediato, lo podemos dejar dentro del compostador o extraerlo y almacenarlo. En este último caso, es preciso protegerlo del viento, el sol y la lluvia, ya que estos factores alterarían las características del compost.

Lo más conveniente es extraer el compost en pequeñas cantidades, abriendo la parte inferior del compostador. Los restos extraídos deberían ser cribados, incorporando sobre la criba entre 3 y 4 paladas de compost y posteriormente, dejar secar un día al sol el compost cribado, ya que de esta manera se seca y se filtrará mejor.

 

Posibles problemas y soluciones

Los principales problemas que plantea el compostaje doméstico van ligados a la proporción de las fracciones de residuos, secos y húmedos que componen la mezcla.

Si el material está compacto y desprende mal olor:

Puede que haya un exceso de humedad o se necesite ventilación. En ese caso se mezclará material seco estructurante como virutas de madera, cáscaras de frutos secos, papel troceado o piñas trituradas, y se abrirá la ventilación superior. Se trata de evitar la putrefacción o descomposición anaerobia de la mezcla.

Si por el contrario, la mezcla no se descompone:

La razón puede ser la escasez de humedad o la presencia de elementos no triturados. Añadiremos restos verdes o agua y suprimiremos la ventilación superior. También podemos utilizar un acelerador de compostaje.

 Si el proceso va lento:

Añadiremos acelerador de compostaje.

SÍNTOMA CAUSA SOLUCIÓN
La mezcla está fría y seca. Hay poco material compostable.Hay un exceso de restos secos.Excesiva aireación de la mezcla. Aumentar la proporción de restos orgánicos.Añadir restos húmedos o regar la mezcla.No remover la mezcla.
La mezcla está demasiado húmeda. Hay un exceso de restos húmedos.Se ha regado en exceso o ha percolado la lluvia. Añadir restos secos y remover.
La mezcla huele mal. Hay exceso de humedad.Hay falta de aireación. Añadir restos secos y remover.
La mezcla huele a amoniaco. Hay un exceso de residuos húmedos (nitrógeno). Añadir restos secos y remover.
Aparece moho o telo blanco. Reproducción de hongos y actividad microbiana. No hay porqué preocuparse, es una buena señal.
Hay muchos mosquitos de la fruta. Hay exceso de humedad o la mezcla no se ha hecho correctamente y hay restos frescos en superficie. Remover la mezcla para que los restos frescos no queden en la superficie.

 

Aplicaciones del compost

 

 Como enmienda

El uso regular de compost mejora sustancialmente la estructura del suelo. Puede utilizarse para corregir suelos arcillosos, que se encharcan y compactan con facilidad porque aumenta la porosidad y mejora el balance agua/aire. Contribuye también a estructurar suelos arenosos e impedir que el agua y los nutrientes sean arrastrados a capas profundas del suelo donde no llegar las raíces de las plantas. Ayuda a frenar la erosión y la pérdida de suelos fértiles.

Como abono

Por su composición, el compost es un excelente abono agrícola que devuelve nutrientes al medio natural. El compost contiene los elementos necesarios para el desarrollo de las plantas, nitrógeno, fósforo, potasio, manganeso, boro, zinc y cobre y los libera progresivamente, constituyendo una importante reserva de alimento para las épocas de mayor demanda por parte de los vegetales.

Complementa a los fertilizantes inorgánicos fabricados a partir de recursos no renovables como el petróleo o el gas natural, cuyos procesos de fabricación son contaminantes y su liberación al medio puede ser demasiado rápida, lo que provoca su infiltración a las capas inferiores de la tierra y la contaminación de acuíferos.

 

 

¿Cómo podemos utilizar compost?

 

En la huerta. Se aconseja incorporar pequeñas cantidades de compost en otoño o dos meses antes de sembrar y plantar. Lo adecuado es una capa de 1 – 2 cm de grosor (1-3 kg/m2).Otra posibilidad es añadirlo mezclado con tierra en la época de crecimiento de las hortalizas.
En el jardín. Puede utilizarse como lecho, en siembra o trasplantes en una cantidad de 1kg/m2.
En el césped. Para la primera siembra se aconseja preparar un lecho con 3-5 kg/m2 de compost que mezclaremos con la tierra hasta una profundidad de 15 cm.En primavera-verano realizaremos una incorporación de mantenimiento de 1 kg/m2.Los céspedes arraigados se abonan esparciendo una fina capa sobre la hierba y pasando el rastrillo ligeramente.
En casa. Abono para tiestosTé de compost para riego: diluir 1 kg de compost metido en un saco de tela en 374 l de agua. Dejarlo reposar toda la noche. Agitar y usar.
Ruleta de reciclaje